“Como organización social, no estamos reivindicando derechos laborales, estamos aportando y construyendo paz. El gas y el petróleo deben ponerse en consonancia con el desarrollo de las regiones con paz y democracia”.


Con estas palabras, Edwin  Castaño, presidente de la USO, abrió la Segunda Asamblea Nacional por la Paz. El jueves, realizó trabajo por comisiones de acuerdo a los tres ejes temáticos: la política minero-energética; el desarrollo regional y la construcción de paz; la cultura de paz y los posacuerdos. Las conclusiones de aquí surgidas deben ir a las mesas de La Habana y las posibles mesas con las demás insurgencias.

En la apertura del magno evento estuvieron también presentes el Vicerrector de la Universidad Nacional, Jorge Iván Bula; el Ministro del Trabajo, Luis Eduardo Garzón; el cuerpo diplomático de las embajadas de Noruega y Suecia, quienes además han hecho un acompañamiento económico.

“Valoramos los esfuerzos y el acompañamiento internacional de Naciones Unidas, del PNUD, de las embajadas que hoy acogen los diálogos con la insurgencia de las Farc. Pedimos que cuanto antes se vincule el diálogo amplio, sincero, coherente, entre el gobierno nacional y la insurgencia del ELN y el EPL”, sostuvo Castaño. 

La Segunda Asamblea es la cumbre de un proceso constituido por 53 asambleas subregionales, a lo largo y ancho del país en los últimos meses; y 11 asambleas regionales, que recogieron las conclusiones de esos ejercicios. Participaron la sociedad civil, organizaciones sociales, sindicales, indígenas, étnicas, raizales y parte de la institucionalidad. Tuvo gran acogida en las regiones más golpeadas con la violencia.

Toda esta enorme labor alrededor de una pregunta: ¿Cuál es el papel del sector minero-energético en la construcción de paz? En los territorios donde se extrae gas y petróleo, tras la firma de los acuerdos de paz, se vislumbra un alto índice en la conflictividad social, y las comunidades hoy se sienten excluidas de este proceso. Por esta razón, hubo vinculación de la divergencia de muchas expresiones que quieren sacar al petróleo de la guerra.

El presidente de la USO le recordó a Juan Manuel Santos, que “las diferentes expresiones solicitan y necesitan muestras desde el gobierno nacional en torno a la no criminalización de la actividad social y sindical. No a la represión por parte del Estado con los activistas. El señor presidente le exige a Venezuela que libere a las personas que son opositoras al gobierno; también tenga coherencia con los presos políticos y sociales que tenemos en las cárceles (colombianas)”.

Además le envió un mensaje directo al gobierno nacional, “hay que desmantelar el paramilitarismo trasmutado en las Bacrim. No habrá una paz social si todos los grupos alzados en armas, inclusive este paramilitarismo, están incluidos en un proceso de paz; si no, habrá una arremetida contra el movimiento sindical y el movimiento social”.

Qué bueno desde este escenario proponer al pueblo colombiano la construcción del proyecto de ley orgánica de hidrocarburos.